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HISTORIAS

TÍTULOS DE SERIES: Bailando en la oscuridad, Travesuras de la niña inteligente, A ochenta Kilómetros de la felicidad… 

Olvidar conexiones gastadas

Romper un hábito, borrar creencias, olvidar conexiones gastadas, explotar tristezas, quebrar pautas, normas, y modelos antiguos – y establecer nuevos ritmos, nuevas conexiones, nuevas polaridades, nuevos sentimientos y caminos… y el espíritu se liberará y se llenará de júbilo, fuerza, vigor y vida y podrás ver – un nuevo cielo y nueva tierra…

Bailando en la oscuridad
─Christiam Bustamante

Marilyn Monroe

A veces le gustaba sentirse admirada, sentirse deseada. Ella también como cualquier mujer era vanidosa. A veces soñaba en ser como Marilyn Monroe. Era terriblemente hermosa. Tenía la segunda sonrisa más bonita que había visto en mi vida. Venía del sur del país de los revolucionarios. Ella era media india, con un cuerpo flexible y extraño, un cuerpo que curvaba al espacio, al tiempo y la luz alrededor de ella. Era fuego y humo – danzante y fluido. Su pelo era negro y largo y sedoso y se movía y se retorcía igual que su cuerpo. Ella siempre estaba muy alegre o muy triste, muy vestida o muy desnuda. Para ella no había término medio. Los hombres le veían como un máquina sexual; muy pocos miraban más allá de su cuerpo. En la profundidad de sus ojos, en el laberinto de sus ideas, en la inmensidad de su franqueza azul. Pocos sabían que ella pintaba y cantaba a escondidas en las orillas de su soledad. Hoy pensé en ella en cada hora – cuarenta y ocho minutos. Cierro los ojos y viene a mí el recuerdo de su acento nocturno, cuando todos dormían y apenas amanecía nuestra noche; cuando se acercaba sigilosamente como una pantera negra y me rugía al oído: Desnudate no eres culpable… Liberándose de todo prejuicio y siendo quien deseaba ser en ese momento. Comenzábamos a acariciar nuestros miedos, besando cicatrices y dejando escapar gemidos, gritos y un más, más, hasta en enloquecer… Y después de un silencio unísono. Le abrazaba a mi cuerpo y nos dejamos arrullar y acurrucarnos por el ritmo de nuestros corazones desbocados. Aquella noche descubrí quién era, al verme en sus ojos…

Bailando en la oscuridad
─Christiam Bustamante

Ella me miró firmemente

Ella me miró firmemente retándome con la mirada. ¡Era maravillosa, Su cuerpo era potente, ofensiva y sexy. ¡Ojos de amanecer, labios de almíbar! Por un buen rato la mire completamente hechizado y embrujado, tuve la extraña sensación de mirar a mi destino. Por mis ojos pasaban extrañas visiones y alucinaciones. El sol estaba muy bajo casi acariciando la tierra. Había llegado la primavera, esa delicada y fresca estación en que todo cambia de color y de pena. En ese momento sentí la sangre golpear mis venas con más fuerza. Hola me llamo abismo, le dije. Ella sonrió y echó su pelo para atrás con una de sus manos de seda. Podría jurar que ese instante se volvió poesía…

Bailando en la oscuridad
─Christiam Bustamante

Yo estoy hecho de otra tela más fuerte

Existo como soy – aunque a veces me vuelva melancolía. Soy fuerte, me dijo. No pretendía deshacer su tristeza que le abrigaba en aquel momento. Simplemente deseaba comprenderla y entenderla. Tenía los ojos aterciopelados y húmedos, ojos oscuros y redondos que brillaban de franqueza y firmeza; de rebeldía y vida. Una energía mediática y poética, teñía todos sus gestos. Ella era una mujer audaz y atrevida con grandes ideas. Hablábamos de la teoría de cuerdas, de la geometría fractal y de la metafísica del sexo. Nunca voy olvidar cuando aquella noche me dijo: ¿Sabes? Yo estoy hecho de otra tela más fuerte. Sé cómo es este mundo. Tú, no. Tú eres un soñador. Un romántico. Un idealista. Tu no sabes, ni imaginarías nunca, lo mala y egoísta que son las personas. Tú sólo vez el lado bueno de todo el mundo. Eres puro, eso es tu debilidad, tu crucifixión y tu bendición. No supe qué responder. Sonreí tenuemente y le cerré la boca con un beso. Ella me rodeo con los brazos y apretó con fuerza su cálido cuerpo contra el mío. En ese instante sentí que una lágrima le corría por la mejilla. Sé que nunca más nos volveremos a ver, me susurró… Donde quiera que esté ella, yo estoy en absoluta oscuridad. Sus recuerdos arden en los clavos, donde me agarró con fuerza – mientras me hundo en la extinción…

Bailando en la oscuridad
─Christiam Bustamante