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Cada vez que la vuelvo a ver es como volver a nacer

De nada sirve que la estudie – poro a poro, vello a vello, beso a beso, – pies, manos, cabellos, orejas, lunares, pechos, – que la recorra del ombligo a la boca y de la boca a los ojos y de los ojos al alma. A la mujer que embisto, araño, muerdo, estampo contra cielo, asfixió a besos. La mujer que tenía el pelo negro y ahora es castaña, que había sido y será otros colores, otros arrebatos, otras intensidades, otras locuras, otras mezclas prohibidas de trapo y maquillaje. Es más fascinante y misteriosa que nunca podría haber imaginado, comprendido y soñado… Es capaz de abrazarme como una madre, calentarme como una amante y despedirme como una ninfa… hecha de ternura y cristal de venus. Cada vez que vuelve, se esta yendo – cada vez que se va, se queda un poco. Sabe querer como nadie y siempre cree que da poco… Y siempre quiere hacer lo correcto y es incorrectamente perfecta. Pienso en lo maravilloso que es existir, simplemente para verla sonreír. En cómo cambia cada minuto, nunca la veo dos veces del mismo modo. Había pedido un mujer a la vida y me a dado una reina. Que devolvería las lágrimas que he derramado por todas las anteriores. Le amo del verbo “amar” tan profundamente, tan completamente, que cada vez que le vuelvo a ver – es como volver a nacer.

Bailando en la oscuridad
─Christiam Bustamante

Aprendí a decidir lo que quiero sentir

Aprendí a decidir lo que quiero sentir. No idealizo a nadie, fluyo a contracorriente, abrazo mis sombras, mis defectos y salto al vacío y vuelo – pequeños viajes de la oscuridad a la luz. Existimos porque imaginamos y creer crea realidades. No somos lo que somos, sino lo que pensamos. Pero no te creas todo lo que piensas – pero si todo lo que sientas. Hoy danzo a mi ritmo. Hoy sacudo mis penas y mis miedos. Hoy me libero del mundo y su inmensidad…

Bailando en la oscuridad
─Christiam Bustamante

Te quiero húmeda de ganas y de lágrimas

Te quiero, no sólo para arrancarte la ropa y hacerte el amor en la cama – el suelo, la pared, la mesa, la silla, el sofá, la ducha, la cocina, la escalera, la terraza. Sino para besarte la frente y besarte el alma. Acariciar tu filosofía y aplaudir tus ideas. Desintegrar tus penas y construir tus risas. Y compartir un silencio íntimo después de que nuestros espíritus copulan. Para cuidarte y defenderte como el soldado más leal y valiente – pero no perfecto. Porque tú eres mi territorio salvaje, mi ciudad con pestañas, mi país con tacones y mi patria eterna – la única en la que creo. Te quiero, no solo para llamarte “amor” o “cariño”. Sino para amar tus miedos y tus sombras. Y alentarte y apoyarte latido a latido en tus objetivos y tus sueños. Y juntos volar por los valles de lo imposible. Para mirarte admirado: Tu belleza codificada de forma binaria; tu caos ordenada y sublime; tu bóveda de gemidos y espasmos; tu enigmático cuerpo del placer y dolor; tu adicción de eclipses y de sonrisas. Te quiero, por todo lo que tienes y crees que te falta. Te quiero libre y un poco mía. Te quiero húmeda de ganas y de lágrimas. Te quiero poeta culta, rebelde, loca sin límites y también melancólica princesa. Te quiero porque me hiciste respirar ochenta suspiros en un segundo – antes de besarte.

Bailando en la oscuridad
─Christiam Bustamante

Olvidar conexiones gastadas

Romper un hábito, borrar creencias, olvidar conexiones gastadas, explotar tristezas, quebrar pautas, normas, y modelos antiguos – y establecer nuevos ritmos, nuevas conexiones, nuevas polaridades, nuevos sentimientos y caminos… y el espíritu se liberará y se llenará de júbilo, fuerza, vigor y vida y podrás ver – un nuevo cielo y nueva tierra…

Bailando en la oscuridad
─Christiam Bustamante